Sílex.


Vivimos un mundo al que han enfermado. La humanidad, salvo grupúsculos de resistencia, consume unos días que no son suyos y compra tiempo con las monedas arrebatadas de los ojos de sus muertos.

Esta sociedad está enferma de un miedo que se ha convertido en crónico y que es incluso capaz de mutar nuestros pequeños universos celulares y volverse hereditario.

Para mí, estar “sano” es cuidar tu salud mental, emocional, espiritual y física.
A veces se piensa que una persona demasiado sensible es irremediablemente mortal de fragilidad. Y no tiene porqué ser así, ya que uno mismo decide “hasta cuándo duele”.




- ¿Te sigue doliendo?.
- No, ya no me duele.
- Te saldrá una cicatriz.
- Sí?? Mola!!.
- Aprenderás.




La fragilidad me hará ser consciente del concepto límite.
La fragilidad me hará ser consciente de ti, de mí y de ellos.
La fragilidad me dará luz.
Esa fragilidad se alojará en los huecos de mis ojos, remolino pequeñito en cada retina, mientras afilo concentrada y lentamente, puntas de sílex.



La memoria me hará apretar los puños.
La generosidad me hará comprenderte.
La empatía me hará ayudarte.
El amor me hará cuidarme.



La rabia me hará escupir pelusas de miedoalquitrán, salir de la jaula y “cantar” ahuyentando esta realidad, tan falsa, tan parcial.


SK