De ma fenêtre
De cantos tóxicos y la debilidad del guerrero



Tú que resistes en cada uno de mis días,
que embalsamaste nuestros recuerdos despreci
ándolos bajo la almohada y pliegue de mis ojos.
Tú no te me desprendes,
de mí.


Con la palma de las manos abiertas, abro los costados del espacio que nos separa.
Y aturdida, reconozco la excepción en la herida de un baobab que sangra despacio,
que somos tú y yo.



Mis ojos abiertos son un goteo a cámara lenta.
Te sonrío a ti.
Aun a ti.
O es lo que creo.


De piedra como una estatua recién llegada,
templada entre tu invierno y mi verano.
Simulo que estoy dormida, tenso mis músculos, la cara, los dientes, los muslos, los puños…
porque no te me desprendes.
De mí.

...


Si has de estar aquí,
besa mi cerebro y siémbralo de helechos, de flores blancas diminutas.


Y si no has de estar aquí,
no me hagas sangrar más.


SK

Picture by Riadh Braham






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