La dulce hora sobre el nido del cuco







Llamadme loca.
Miradme condescendientes.
Llamadme ingenua, ilusa, flipada, poeta, rojilla, idealista, rabiosa, frágil, insignificante.
Pero recordar lo siguiente:
David reventó a Goliat con tan sólo un tiro de piedra.
Y en mi sana locura formáis parte del engaño, como bufones.




Porque los ilusos sois vosotros.
Los podridos sois vosotros.
Los yermos de amor y respeto sois vosotros.
De lamer enfermos la tinta de los billetes,
los flipaos sois vosotros.

A dentelladas os arrancaréis las cabezas en el hemiciclo,
Los rabiosos sois vosotros.




No lo olvidéis: también os haréis viejos, también moriréis.
No lo olvidéis: sois responsables de este abuso supremo y global.
Dejaréis un reguero de cadáveres a vuestro paso y una estampa no muy atractiva
o attractive
o attraktiv
o attrayant.

No lo olvidéis: vuestra sangre y frutos serán perseguidos por un odio acuoso, espeso, oscuro.




Y yo,
cuando yo misma escoja mi hora,
mi dulce hora,
os aseguro que dejaré semillas sanas en las entrañas de una tierra fértil. Árboles crecerán alimentando y dando cobijo, otorgando resistencia.
Resistencia.




Cuando llegue mi hora, que trataréis de hacer vuestra, matadme de risa o accidentalmente de hambre, de veneno, si me encontráis.

Puto FMI.
Ven a buscarme.




Nada tengo y TODO soy.













SK