
Axis y atlas.
El planeta es una fruta bestialmente hermosa, con semilla.
Pero en vez de comerla y dejar que una semilla nueva crezca en nuestro interior, mimándonos, preferimos quemarla plenamente conscientes mientras sonreímos posesos, en medio de un pasillo atemporal sacado de El resplandor, rodeados de un verde lleno de roña en cada centímetro, tóxico y repugnante: muerto.
Entonces la vestimos de ceniza, evaporamos su vida y terminamos con la nuestra.
Repito:
Pero en vez de comerla y dejar que una semilla nueva crezca en nuestro interior, mimándonos, preferimos quemarla plenamente conscientes mientras sonreímos posesos, en medio de un pasillo atemporal sacado de El resplandor, rodeados de un verde lleno de roña en cada centímetro, tóxico y repugnante: muerto.
Entonces la vestimos de ceniza, evaporamos su vida y terminamos con la nuestra.
Repito:
sonreímos porque parece que nos gusta vivir al límite, que es el límite del otro, de los otros.
También de los que vendrán y no veremos. De los que nacerán y no conoceremos.
Y se nos olvida.
También de los que vendrán y no veremos. De los que nacerán y no conoceremos.
Y se nos olvida.
El mundo es una fruta bestialmente hermosa, con semilla.
Y el cerebro es la semilla del cráneo.
Me gusta imaginarlos entre el paladar y la lengua, detrás de los ojos y en la garganta.
Los dos reposan siendo una y se sostienen sobre la columna: primero están atlas y axis.
Atlas tiene un agujero por el que axis la clava y se encajan.
La médula espinal las atraviesa y ése es tan sólo el principio.
Pero hay rebentón, hambruna, intoxicación.
Por eso,
no está de más si te alimentas de la fruta, digieres su carne, bebes su agua, engulles su semilla y la dejas crecer en tus entrañas.
No está de más si te haces un@ con quien amas y dejas que crezca en un organismo que son dos.
No estaría de más que para sostener vuestro mundo, crearais uno sano, propio y libre; y así, como en las pelis japonesas, la fruta estallara desde sí misma y feliz, porque dentro le han crecido semillas inteligentes, puras y llenas de vida, capaces de sanar y darle la vuelta a la superficie.
Yo,
ahora,
tengo hambre.
Yo,
ahora,
paso a la acción.
Yo,
ahora,
te digo:
hagámoslo.
Tú serás axis, yo seré atlas.
SK