Hipoxia




Entonces supe cuales eran mis líneas, mi papel.




Lo supe por su silencio a mis pies, sobre los hombros ya arañando la nuca.
Lo supe porque las estrellas en las yemas de sus dedos se aburrían y mentían vida.

También por su disculpa,

también,

aburrida.





Lo reconozco:
entonces vestí los sentidos vestidos a medias, con las rodillas heridas de torpeza.

Entonces estuve bloqueada,

fui lenta,

padecí una hipoxia absurda.






Hoy soy libre de mí misma,
hoy escribo mi canción, la reviento en alegría.



Hoy soy alada con un hemograma para envidiar.










Vlc _ 2009






SK