Historias de bicicletas I.


Ficción y no ficción




Aquella tarde fuimos al cine. Llegamos con tiempo de sobra, como para inaugurar la limpieza de la sala y meternos mano tras la pantalla.Vimos Expiación. Al salir, unos gamberros habían destrozado la rueda delantera de su bici top design, malamente aparcada en la entrada del cine como un bombón reluciente en la oscuridad hambrienta de un barrio obrero. Por el contrario, mi bicicleta top bricomanía seguía entera.


De repente el cielo empezó a engordar, el aire a levantarse. Miré hacia arriba y vi un pezón de nubes negras. Miré de frente y ahí estaba revolviéndose en su barba, con el ceño fruncido y culpándome a mí por los demás, por esa mala idea, por esa mala tarde, porque los demás no supieran valorar las lindezas del diseño y por conservar mi bicicleta y mi sonrisa intactas.



Si he de ser gato, seré blanco y nunca negro.

Por eso aquel día, le dejé con la cama vacía, la rueda rota y su mal humor.







SK