¿Me lo dirías?
He renunciado a muchas cosas, a lugares, a personas.
¿Me lo dirías?
Te entregué mi llave, si no la quieres ahora, envuélvela en miga de pan, dulce y leal.
No pido más que poder engullirla y así candar las órbitas internas por las que viajamos juntos.
Aprendiste a mi lado a manejar la desesperanza, a secarla al sol.
Asimilamos los pequeños placeres escondidos en nuestras vísceras.
Besamos el borde de azúcar de los dedos:
en los tuyos, en los míos.
No me mires así, niño.
Se desprende cemento de nuestros tobillos.
Mantengamos a raya la tristeza y el drama.
Drama hubiese sido no probarte.
Recuerda el despertar, recuerda el frío y la alianza entre mis piernas,
las brasas en mi boca.
¿Me lo dirías?
Por verte volar autónomo sonriente, libre, desbocado con rumbo fijo, hacia la puesta de sol y el descanso en la cuadra, al costado de quien te quiera bien.
Tu calma entonces será también mía.
¿Me lo dirías?
Yo a ti, sí.
SK
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