El lazo: el unicornio II





El unicornio habla conmigo en sueños: su voz es un eco que no necesita abrir la boca.

El unicornio es un explorador que a veces necesita descansar, suavizar los pliegues, lamer sus heridas y soplar a ojos cerrados sobre huellas equivocadas.

El unicornio arriesgará una vez más: sus lágrimas serán aciertos y errores, desde donde escribir el camino a la batalla.




Me gusta escucharle, abierta y cerrada. Me gusta callar, ovillada en mitad del fuego blanco.

Me gusta ver como poco a poco, tras beber del cáliz, cae rendido en un sueño ya sin pesadillas.




Ya no más:

no más pesadillas.




Lo he visto: juntos en un espacio imaginario, pequeños planetas que son grandes.

Otras vidas que son órbitas enlazadas.






SK



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