Existen dos palabras impronunciables.


Las repites una y otra vez, en cada pausa de la vida de tus días.
Las piensas tan fuerte que te estalla la cabeza, implosionando.


Sientes un pulso furioso y niegas la realidad.


Ayer
Hoy
Mañana



Y deseas que se escuche,
se sienta,
se sepa.




Y crees que eso basta.
Que así basta, por ahora.



Y no:
un kilómetro son 1.000 metros.




SK







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